LA HISTORIA DORADA

Dos títulos, dos historias, dos épocas registran los anales de los Mayos de Navojoa.
En 1978-79 y 1999-00 pudimos soltar el grito de campeones y las dos veces ante los orgullosos Naranjeros de Hermosillo.

1978-1979: AL FIN… ¡CAMPEONES!
El sueño largamente acariciado por más de 30 años y varias generaciones de aficionados, se convertía el 30 de enero de 1979, en una feliz y placentera realidad.
Por ello inmediatamente después del cuarto triunfo de los Mayos sobre los Naranjeros en su propia casa del "Ciclón" Echeverría, los gritos de jubilo, bailes, cánticos y euforia generalizada fueron el contexto en que se inició la gran celebración.
Los aficionados permanecieron por más de una hora de pie, vitoreando a sus héroes; el terreno de jugo fue invadido por millares de niños, jóvenes y adultos que querían estar cerca de quienes habían logrado la gran hazaña.

La gente se volcó a las calles de Navojoa y se contagió de la euforia que se manifestaba en el rostro de todos los que venían siguiendo a su equipo desde el Estadio.
La gran fiesta se realizó en la esquina de Morelos y Pesquería prolongándose hasta el día siguiente. Había que disfrutar este campeonato. El título había costado muchos sacrificios, desvelos, sinsabores, esfuerzo, tenacidad y perseverancia de aficionados y directivos de diferentes épocas.
La temporada XXI se había iniciado con pequeños problemas que impedían la carburación ideal del equipo. Chuck Goggin que había militado como jugador en la campaña 71-72 fue firmado como manejador. Impuso en forma profesional una estricta disciplina dentro del terreno de juego y volcó a su estrategia todo el pundonor, coraje y vergüenza deportiva que siempre mostró como jugador activo.

Hubo un momento en ese principio de campaña, en el que Goggin pensó en regresar a su casa, pensando que su forma de dirigir era la causa de que el equipo no funcionaba a la perfección. Su coach Boby Treviño lo convenció de que el "béisbol es así… no debemos desesperarnos". Goggin decidió quedarse al frente de la tribu.Ese año debutó con Navojoa un sensacional novato llamado Ricky Henderson proveniente de clase "A" que inmediatamente mostró las cualidades y facultades que pronto lo habían de llevar a realizar una verdadera carrera triunfal en las Grandes Ligas y se convertiría en uno de las grandes súper estrellas del mejor beisbol del mundo.

Como suele sucederle a algunos novatos con las características de Ricky, el aplauso y reconocimiento prematuros lo marearon un poco, por lo que se le hizo fácil demandar aumento de salario.

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